Cómo encontrar paz interior y tranquilidad

meditando lago

Si no tienes paz interior, hagas lo que hagas, sientas lo que sientas, pienses lo que pienses, va a ser un suplicio. La paz interior es la base para realizar cualquier acción interna o externa en la vida.

Estas comiendo, y estas preocupado, nervioso, intranquilo, lo más probable es que no acabes la comida. Y como decía mi madre, lo que comas no te alimente.

Igual sucede si tienes que pensar en algo importante y estas intranquilo, es probable que lo que decidas sea erróneo, o por lo menos no sea la mejor opción, pues toma la decisión desde la incomodidad.

La paz interior no es una meta en si misma, es un estado que nos va a ayudar a desenvolvernos correctamente en la vida.

Sin paz interior, todo sabe amago y posiblemente salga mal.

El consejero hindú

Nos cuenta Sadhguru, el sabio hindú, la siguiente leyenda de su tierra.

Había un yogui, que vestía harapos y tenía un cuenco para mendigar, que estaba bajo un árbol todo el día. La gente lo conocía por su sabiduría, así que le preguntaban sobre todo tipo de asuntos y este gustoso les ayudaba.

Su sabiduría llegó a oídos de rey y este le dijo que podía ser más útil a la gente del reino si era su consejero, el yogui aceptó, pero solo con dos condiciones. El rey le debía dar una habitación en palacio y a esa habitación no podía entrar nadie, ni el propio rey.

El rey aceptó, el yogui se engalanó como el consejero real y desempeñaba eficazmente su cometido, nunca el reino había sido tan prospero.

Los demás consejeros, envidiosos, hicieron ver al rey que el yogui, cada vez que tenían que decidir sobre algo importante, acudía a la misteriosa habitación y pasaba allí una hora.

El rey, en un principio, no prestaba oído a estos rumores, pero finalmente la curiosidad venció al monarca y preguntó la yogui por la habitación, este le respondió que tenían un acuerdo y que si lo rompían, se marcharía de palacio, no le dijo nada más.

La curiosidad del rey y de toda la corte, aumentaba hora a hora, día a día, mes a mes, año a año, pero como era tan valioso ese consejero, el rey de aguantaba.

La envidia es muy mala, finalmente, tras años de rumores e insinuaciones, el rey, aprovechando que el yogui paseaba por vasto jardín real, irrumpió con sus consejeros en la habitación misteriosa, es una cuestión de seguridad nacional, se decían, a saber que hay aquí, en pleno palacio real, hay que saberlo por el bien del reino.

Estupefactos quedaron al entrar en la estancia, vacía, estaba vacía, nada, no hay nada, uno de los consejeros se percató de que en el suelo, en uno de los rincones de la sala, había unos harapos y un cuenco para mendigar.

Apareció entonces el yogui, y el rey le preguntó  que por qué se metía en esa humilde habitación, en la que solo había unos harapos y un cuenco, antes de aconsejar sobre asuntos importantes para el reino.

El yogui le respondió serenamente, con esa ropa me encuentro cómodo y estoy feliz, así puedo alcanzar la paz interior que preciso para dar buenos consejos.

Dicho esto, se quito las ricas ropas que llevaba, se puso los harapos que trajo, cogió su cuenco y se marchó para siempre del palacio.

Cómo tener paz interior y ser feliz

La vida es como es, no se desarrolla nunca al 100% como queremos, eso es un hecho. Ahora mismo, nos compartamos como veletas, si la vida se desarrolla como queremos, somos felices, si la vida no se comporta como pensamos, somos desdichados.

Si la vida te sonríe y se cumplen tus deseos, ¿dónde sientes la felicidad?, dentro de ti

Y si la vida te da la espalda y las cosas no salen como esperas, ¿donde sientes la desdicha?, dentro de ti

La felicidad y la desdicha la sientes dentro de ti, es por lo tanto algo tuyo, pues está en tu interior, ¿entiendes esto?

Es importante esta división dentro de mi, fuera de mi, y es importante que  comprendas que la felicidad y la desdicha la sientes dentro de ti.

Si lo tienes claro, todo lo que hay dentro de ti, es tuyo y solo tú puedes decidir sobre ello.

Mi felicidad y tranquilidad depende de lo que pasa a mi alrededor

Ya sé que piensas, si consigo este deseo, voy a sentirme feliz y si no lo consigo, voy a ser desdichado, por lo tanto, lo que hay fuera de mi, influye en lo que hay dentro de mi, me hace feliz o desdichado.

Y es cierto hasta cierto punto, lo que hay fuera de ti, puede influir en lo que sientes, puede influir en lo que pasa dentro de ti, de echo, a todo el que conoces le influye, pero no tiene por que ser así necesariamente.

Ahora mismo, eres una veleta, una veleta que se siente alegre cuando la vida se comporta como quieres y triste cuando no.

Vas por la calle, un tipo te insulta, y ya tienes un mal día. En cambio, vas por la calle, te encuentras un billete de 5 euros, ya estas contento.

Tu felicidad y paz interior depende de como se comporte la vida, la vida decide de forma caprichosa sobre lo que sientes dentro de ti.

No solo la vida, cualquiera, un amigo, un desconocido,  puede hacer que tu seas feliz o desdichado, ¡fíjate el poder que tienen!, pasa un desconocido, te pisa, ya tenemos lío, ese mismo desconocido, te sonríe mientras de cruzas con él, solo eso, ya estamos mejor.

¿De verdad un desconocido tiene tanto poder sobre lo que sentimos dentro de nosotros?

Sí, pero a él le pasa lo mismo que a ti, así que tranquilo.

¿Y si yo te dijera que solo tu puedes decidir sobre lo que pasa dentro de ti y que lo que pasa fuera de ti, puede influir, no te digo que no, pero no tiene por qué romper tu tranquilidad y paz anterior?

Solo yo decido en mi interior, nada ni nadie tiene ese poder

Ahora mismo eres una veleta y cualquiera te puede hacer desdichado con una sola palabra, piensa esto, con una sola palabra, un desconocido te llama tonto, y ya eres infeliz, por una razón: No aceptas la vida tal como es.

Acepta la vida como es

Si aceptas la vida como es, esta no va a influir en tu interior, pues todo lo que aceptas, te gustará más o menos, pero es tuyo y lo que es tuyo, no te molesta.

Si voy por la calle y un desconocido me llama tonto, lo acepto, ojo, no acepto que yo sea tonto, acepto que un desconocido que no sabe nada de mi me lo llamó, hago mio este hecho, lo mio no me molesta. Y ahora, pasaré de él, o quizá le pregunte por qué me llamó tonto.

Quiero conseguir algo, y al final, pues se malogra, lo acepto, acepto que no salio como yo esperaba, lo que acepto lo hago mio y si es mio, no me molesta. Bueno, ya lo intentaré otro día o me olvido de ello,

Todo lo que aceptes de corazón, de forma consciente, lo hacemos nuestro, y nos gustará más o menos, pero al ser nuestro, no nos molesta.

Te propongo que leas este artículo que profundiza más en la aceptación

Si la vida se desarrollará como yo quiero, o lo más probable, no lo hará, y aceptó de corazón lo que  la vida me depare, esta no influirá, o lo hará nimiamente en mi interior. Así no seré una veleta de lo que pase fuera de mi, solo yo decidiré lo que siento dentro de mi.

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Meditación para la paz interior

Con 15 minutos de meditación ya se ven resultados, pero yo, cuando de verdad siento un descanso en el pecho es cuando medito entre 40 o 50 minutos seguidos. Es más, esa sensación de paz y tranquilidad, de quietud. me dura hasta el día siguiente.

Vamos a ver una sencilla técnica

  • Pon una alarma de 15 minutos
  • Búscate una silla ponla frente a una mesa. Siéntate en el filo, pon la espalda recta, recta pero no estirada, que estés cómodo, y pon las dos manos sobre la mesa, esto ayudará a mantener recta la espalda, si no hay mesa, sobre las piernas. Lo de la espalda recta es un asana de yoga, el más importante según Sadhguru y nos ayuda a mantener la atención. Además de aliviar la columna vertebral.
  • Ahora solo tienes que inspirar y expirar por la nariz, hazlo y cuando notes que lo haces con normalidad, empezamos a contar.
  • Cada vez que metas aire, piensa en 1, cada vez que lo expulses, piensa en el 1. Haz lo mismo con el 2, 3. y hasta 10. Nota como tu respiración se hace más lenta.
  • Cuando llegues a 10, cambia el conteo del 10 a 0, de la misma forma, inhalo, 10, exhalo, 10, inhalo 9, exaholo 9, así hasta el 0
    Cuando llegues al 0, vuelve a contar del 1 al 10.

Durante el conteo te asaltan los pensamientos, perderás la cuenta, no importa, aquí no hay ni mal ni bien.

Lo de los pensamiento es algo natural, viene de la psicología evolutiva y Robert Wright, profesor de la universidad de Princeton lo explica en su libro Por qué el budismo es verdad: La ciencia y filosofía de la meditación y la iluminación (Budismo tibetano)

¡Si no te aparecen pensamientos, mala cosa!

Con 15 minutos debería ser suficiente para tener esa paz u tranquilidad interior que buscas

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